terça-feira, 22 de setembro de 2020

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segunda-feira, 17 de fevereiro de 2020

16 de febrero, se cumplen 24 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés, que el gobierno de Ernesto Zedillo incumplió y la clase política boicoteó.



"Ser o que se é, falar o que se crê, crer no que se prega, viver o que se proclama até as últimas consequências" ‼

Hoje, 16 de fevereiro, celebramos a vida de Dom #PedroCasaldáliga, que completa 92 anos de luta e resistência.

Dom Pedro vive e respira a luta do povo! ✊🏽


quinta-feira, 13 de fevereiro de 2020

quarta-feira, 12 de fevereiro de 2020

Pablo González Casanova,
el intelectual y la izquierda

Publicado originalmente en La Jornada Semanal

Domingo 13 de enero de 2013 Num: 932

Foto: Cristina Rodríguez/ archivo La Jornada

Luis Hernández Navarro

El 2 de mayo de 2010, Pablo González Casanova intervino en la sesión inaugural del Foro Social Mundial temático 2010 en Ciudad de México. Dedicó su presentación al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), a los campesinos de San Juan Copala y a Atenco.

No fue un gesto cualquiera. La solidaridad con el sme no estaba de moda. A la intensa campaña desatada desde el poder en contra de los electricistas se sumaron sectores de la izquierda intelectual, a quienes los trabajadores les parecen privilegiados y su sindicato rancio. Pero a don Pablo le ha tenido sin cuidado nadar contra la corriente de lo “políticamente correcto”. Ante el levantamiento zapatista, la entrada de la policía para romper la huelga estudiantil en la unam y la revolución cubana (por citar sólo tres ejemplos entre muchos otros), él ha dicho lo que piensa, no lo que se espera que diga. Don Pablo orienta su acción política por sus principios y su reflexión teórica, no por modas. Y con el sme le une lo que él ha caracterizado como “sentimientos intelectuales”. Su padre mantuvo reuniones frecuentes con integrantes de ese sindicato y él mismo participó en su revista Lux, redactando crucigramas, y escuchó a dirigentes de ese gremio, como Francisco Breña Alvírez, conversar sobre el socialismo.

González Casanova defiende las causas en las que cree sin sacrificar su independencia, sin plegarse a la razón de Estado o a la razón partidista. Aunque se ha definido como un intelectual orgánico de la Universidad, es celoso de su independencia frente al propio medio intelectual y los distintos ámbitos académicos, así como frente a las comunidades intelectuales más reducidas de especialistas, de afinidades políticas y los medios de comunicación.

En la misma reunión en la que expresó su apoyo público a la causa del sme, abordó temas candentes sobre la lucha por la emancipación social actual. Lo hizo con rigor analítico y pasión política. Dijo que la construcción de un mundo diferente no será posible sin antes definir dos ejes: que el capitalismo no solucionará los problemas del planeta, y que las organizaciones y luchadores deben incluir a todos los pobres de la Tierra y a los que están con ellos, aun a “los que han sido diabolizados por la izquierda institucional”. De otra manera, alertó, “nos pasaremos hablando la vida de otro mundo posible, hasta que el imperialismo de varias cabezas acabe con el mundo en que vivimos y la tierra que habitamos”.

Invitó a asumir con urgencia la necesidad de definir un proyecto común de quienes luchan por otro mundo. “Manifestar nuestros puntos de unión ‒dijo‒, formular proyectos de acción conjunta e inmediata en torno a ellos, el respeto cabal, el respeto total a la autonomía de los participantes, individuales y colectivos. Debemos definir acciones concretas con fuerzas concretas que están luchando por la paz, la justicia y la libertad. Definiendo a esas fuerzas nos definiremos nosotros.”

Don Pablo, es preciso recordarlo, no es un joven estudiante universitario formado en algunas lecturas de marxismo de manual, ni el dirigente de algún partido leninista, sino un intelectual de noventa años de edad, exrector de la unam, fundador de la sociología mexicana, laureado con varios doctorados honoris causa y reconocido como uno de los grandes pensadores contemporáneos de izquierda. Un académico a quien hace tres o cuatro décadas figuras del mundo intelectual y político que hoy militan abiertamente en las filas de la derecha, lo acusaban despectivamente de ser “demócrata”.

A sus noventa, González Casanova expresa con toda claridad el sentir de nuestra época. Su pensamiento atiende las demandas de explicación de una etapa extraordinariamente compleja, de cambio, de seguridad espiritual, de cohesión, de reconocimiento, de amplios sectores sociales reales (no imaginarios). Sus obras son una herramienta privilegiada para la crítica del poder y la enunciación de la verdad en nombre de los oprimidos. Su obra ha gestado un horizonte intelectual para la izquierda social y un nuevo cuadro ideológico que ayudan a recomponer y reformular el alimento espiritual de los sectores más activos de la izquierda. Su trabajo proporciona un buen conocimiento de la realidad, condición indispensable para la acción política y social. Finalmente, en un momento de desánimo social, sus reflexiones coadyuvan a elaborar proyectos alternativos frente a los males del orden establecido.

El fin del intelectual clásico

Desde finales del siglo pasado vivimos una época en la que la influencia de los intelectuales en los asuntos públicos, tan importante en otras épocas, ha disminuido sensiblemente. Muchos de ellos se reciclaron transformándose en expertos y tecnócratas. Desplazados de la tarea de formar la opinión pública por el príncipe electrónico, han buscado convertirse en intelectuales mediáticos. Se han vuelto así una especie hecha de celebridades, aunque a quienes aparecen como editoralistas en las barras de opinión de los telediarios se les vea pero no necesariamente se les escuche. Publicidad, información y entretenimiento se han vuelto, por obra y gracia de la televisión comercial, una sola cosa. De la mano de ella, muchos intelectuales son ahora comentaristas y aduladores de los poderes establecidos.

La prensa escrita que representa los intereses más conservadores les brinda a los profetas del fin de la utopía amplia cobertura. En ella difunden sus opiniones y publican sus artículos. Sin embargo, a pesar de su reciente protagonismo, hacen agua. Dedicados a servir al príncipe, no tienen nada que ofrecer a los pueblos. Quienes los escuchan son, apenas, sus audiencias de siempre. Sus opiniones están lejos de normar criterios o legitimar conductas. A lo sumo, alimentan prejuicios. Al metamorfosearse de esa manera, los intelectuales de la pantalla chica se han ido devaluando.

En una época de expertos, tecnócratas e intelectuales mediáticos como la que vivimos, ¿qué papel desempeña un intelectual de izquierda como Pablo González Casanova?, ¿qué espacio tienen sus ideas y su quehacer?, ¿qué puede recuperarse de su obra que tenga sentido para explicar lo que sucede hoy en día?

No son preguntas ociosas. El exrector ya sufrió, en el marco de la huelga universitaria de 1999-2000, la sentencia del tribunal televisivo por su decisión de renunciar a las dirección del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, como protesta por la entrada de la policía a la unam. Al analizar el papel de los medios electrónicos en el conflicto, escribió en La Jornada: “La televisión actual nos impide ver los problemas sociales para resolverlos. Convierte los problemas sociales en problemas individuales, penales, policiales y militares.”

Don Pablo juega un papel central en el actual debate latinoamericano. Su visión de la realidad continental (y del mundo actual) y de los sujetos emancipatorios, es de gran actualidad. Literalmente, su producción teórica, por más debatible que pueda resultar en algunos aspectos, es de una enorme importancia en esta época.

González Casanova mantiene viva la idea del intelectual moderno, nacida en Francia con el filósofo ilustrado del siglo xviii, y con el Émile Zola de Yo acuso (1898), con motivo del caso Dreyfus. Es un intelectual que, como advirtió Michel Foucault en una entrevista de junio de 1975, es universalista (capaz de pronunciarse sobre multitud de asuntos), prescriptivo (fija sin ambigüedad lo que cree que está bien y lo que está mal) y profético (Le Monde, 19-20/ix/2004).

Don Pablo es un intelectual de izquierda, es decir, es un pensador y un científico social que muestra preocupación por los problemas de la sociedad y del mundo desde el punto de vista de valores como la justicia social, la solidaridad y la lucha contra las desigualdades, la oposición a las variadas formas de colonialismo, el imperialismo o la opresión, la emancipación de las mujeres, el rechazo del racismo y de la xenofobia, la defensa de la laicidad y la denuncia de la arbitrariedad. Aporta lucidez, rigor y creatividad en la tarea propiamente intelectual, justicia en sus juicios y un compromiso práctico para mejorar la sociedad.

Es, además, un pensador que se ensucia las botas. Lo mismo viaja a Chiapas y escucha pacientemente y con respeto durante horas las intervenciones de activistas de todo el país, que se traslada a Cuba para analizar las dificultades de la construcción del socialismo. Indistintamente imparte la conferencia inaugural de un seminario sobre el pensamiento de Carlos Marx en Francia, que habla ante una asamblea de obreros y campesinos sobre el futuro de México y la tragedia de la nueva ocupación estadunidense del país. Nada que ver, pues, con la idea común que sobre los intelectuales se tiene en muchos sectores de la población y que expresó el finado músico Rockdrigo González en su canción “Los Intelectuales”: “En un extraño lugar retacado de nopales/ había unos tipos extraños llamados intelectuales/ no sabías si eran marcianos, mexicanos o europeos/ ángeles, diablos o enanos, cardíacos o prometeos.”

González Casanova es la excepción a la regla escrita por Ryszard Kapuscinski en Lapidarium i para describir el comportamiento de los hombres de la cultura del hemisferio. Según el cronista polaco: “Un rasgo característico de la evolución política del intelectual latinoamericano es que por lo general empieza en la izquierda y acaba en la derecha. Empieza participando en una manifestación de estudiantes contra el gobierno y acaba de ministro. Recorre el camino de joven rebelde a viejo burócrata. En ninguna otra parte del mundo es tan profundo el abismo que se abre entre la juventud y la vejez, entre el comienzo y el fin de una biografía.” A sus ochenta y ocho años, don Pablo es el mismo que siempre ha sido, Incluso, algunos dirían que es aún más radical.

América Latina y sus intelectuales

En América del Sur la clase política que representa a la derecha vive un pronunciado retroceso. Salvo el caso de Colombia y, en mucha menor medida de Perú, no cuenta con figuras de peso relevante. Pero el caso colombiano está marcado por sus vínculos con el narcotráfico y los paramilitares. Tan es así que ni siquiera cuenta con las simpatías de muchos legisladores estadunidenses.

No hay en la derecha continental una sola figura política que pueda hacer frente a los personajes que hoy conducen gobiernos de izquierda o de centroizquierda en el área. Los políticos de la derecha sudamericana carecen de credibilidad. Por el contrario, la clase política progresista, más allá de sus claroscuros, gana una y otra vez elecciones. Todos ellos tienen orígenes diversos. Hugo Chávez, de Venezuela, es militar; Evo Morales, de Bolivia, es un indígena, sindicalista de productores de hoja de coca; el derrocado presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue obispo católico; Rafael Correa, de Ecuador, es un doctor en economía egresado de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos; José Mújica, en Uruguay, es un antiguo guerrillero; Dilma Rousseff, de Brasil, fue guerrillera y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, fue obrero metalúrgico. Es por eso que la derecha ha tenido que recurrir a sus intelectuales para dar la batalla en el continente. Carente de políticos prestigiados y reconocidos, ha debido echar mano de sus hombres de ideas para combatir lo que califica de ascenso en la región del indigenismo radical, la izquierda marxista y el populismo. Curiosa ironía: la derecha, una fuerza tradicionalmente antiintelectual, ha tenido que recurrir a los escritores para enfrentar a la izquierda.

Más allá de sus diferencias, intelectuales de la derecha, como Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze y Jorge Castañeda (por citar a algunos), comparten un odio visceral hacia Cuba, Fidel Castro y, ahora, Hugo Chávez. El mandatario venezolano es el nuevo blanco favorito de sus críticas. No le perdonan que gane elecciones una y otra vez, ni que impulse su proyecto de socialismo del siglo xxi. Usualmente evitan definirse a sí mismos como de derechas. Prefieren presentarse como liberales (en la acepción estadunidense de la palabra) y democráticos. Pero su pensamiento y su práctica son conservadoras. En los hechos, defienden el neoliberalismo y se oponen a las luchas emancipadoras. Varios de ellos son conversos que han tirado por la borda su pasado en la izquierda y ahora se asumen como los profetas del fin de la utopía. Algunos han intentado incursionar en la política con malos resultados. Como puede verse con facilidad en México, su paso por la administración pública ha sido desastroso.

Sin embargo, a pesar de sus opiniones, por todos los rincones de la región florecen proyectos emancipadores. La lucha indígena es imparable. El marxismo crítico renace con dificultades. Los movimientos sociales ponen en jaque a las oligarquías. La crisis económica hundió al Consenso de Washington y con él hacen agua quienes navegaban en ese barco decretando que era la única opción viable.

Irónicamente, los avances de la izquierda política y social en América Latina no tienen ‒salvo en casos como Uruguay‒ correspondencia con su influencia en el mundo de la cultura y la academia. El pensamiento progresista dentro de la intelectualidad renace con dificultades. Sin embargo, en un momento de enorme protagonismo popular y conquistas electorales, el enorme prestigio e influencia de los que disfrutó el marxismo en las universidades y entre los artistas latinoamericanos a fines de los sesenta y comienzos de los setenta se ha desvanecido. El campo cultural progresista es terreno de choque y disputa entre los restos del marxismo neandertal y la teoría crítica renovada.

Es en este contexto que debe evaluarse la actualidad del pensamiento de Pablo González Casanova y su autoridad moral y política entre quienes protagonizan los procesos de transformación social. Él desempeñó un papel muy relevante en el nacimiento y convocatoria de la red En Defensa de la Humanidad. La red reúne a hombres y mujeres de la cultura, la academia, el periodismo y las bellas artes en el continente para frenar, en el terreno de la cultura, la ofensiva imperial y apoyar las luchas de liberación en el continente. Esta iniciativa tuvo una de sus principales fuentes de inspiración en el Congreso Mundial contra el Fascismo, celebrado en 1937 en España, en plena Guerra civil. Los organizadores ‒entre los que se encontraba don Pablo de manera destacada‒ consideraron que la ofensiva imperial que para reestructurar territorios y capitales desató el imperio a raíz de los sucesos del 11 de septiembre de 2001, tiene grandes semejanzas con los desafíos que el planeta enfrentó con el ascenso del nazismo.

González Casanova ha sido un estudioso de América Latina (y del Tercer Mundo). Profundamente influido por la Revolución Cubana y por la experiencia de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, se ha involucrado activamente en la región. Sus reflexiones están tocadas por las olas subterráneas provocadas en toda el área por el triunfo del pueblo cubano. Su autoridad intelectual en el continente tiene como sustento, más allá de su compromiso con las luchas de liberación de la región, una vasta labor académica. Es así como coordinó los volúmenes América Latina en los años treinta (1977) y América Latina: historia de medio siglo (1925-1975) (1977); interpretó la historia contemporánea del continente desde la del eje del imperio en Imperialismo y liberación en América Latina (1978); editó Historia del movimiento Obrero en América Latina (1984-1985) e Historia política de los campesinos latinoamericanos (1984-1985), Cultura y creación en América Latina (1984); escribió además El poder del pueblo (1986) y coordinó El Estado en América Latina: teoría y práctica (1984).

Una nueva forma de pensar al país

Pablo González Casanova inventó una nueva forma de comprender y de estudiar a México. Muy probablemente dentro de cincuenta años lo leerán de la misma manera en la que hoy leemos con actualidad Los grandes problemas nacionales, de Andrés Molina Enríquez. Como lo ha señalado Lorenzo Meyer, La democracia en México es el primer gran estudio general del sistema político contemporáneo hecho por un mexicano, desde una perspectiva mexicana y académica. El libro colocó en el centro del debate nacional una agenda de investigación y una metodología para conocer al país. Inauguró líneas de investigación y reflexión sobre la realidad nacional vigentes hoy en día, y estableció un momento clave en el desarrollo de la sociología: el de la plena madurez de las ciencias sociales en México y el fin de los monopolios de los estudios extranjeros sobre el país.

Hasta antes de La democracia en México muchos de los más importantes análisis sobre la sociedad y la política mexicanas habían sido realizados por extranjeros, sobre todo por estadunidenses. Desde México se habían elaborado muchos ensayos interpretando al país desde la literatura, prescindiendo de estudios empíricos. Algunos marxistas, como Lombardo Toledano y José Revueltas, analizaron la estructura económica y social desde la perspectiva de la Revolución Mexicana. Trabajos pioneros como La estructura social y cultural de México (1951) de José Iturriaga, y La industrialización de México (1954) eran hechos excepcionales y limitados.

González Casanova integró, con gran imaginación, la sociología estadunidense con el marxismo, la historia y la estadística. Reflexionó creativamente sobre el marginalismo, el colonialismo interno, las sociedades duales, para analizar la relación entre modernización y democracia, y entre economía y política. Concluyó que la falta de democracia producida por la explotación y el colonialismo interno impedía al país caminar hacia una democracia representativa y el desarrollo.


Pero, a pesar de su adscripción universitaria, González Casanova ha ido más allá de las aulas para seguir desarrollando su labor de investigación. En una época como ésta, en la que una parte muy importante del pensamiento vivo se encuentra lejos de los circuitos intelectuales tradicionales, don Pablo ha marchado hasta donde se localiza el laboratorio de sueños emancipatorios: abajo y a la izquierda. Hasta allí va el maestro, sea para escuchar y aprender, sea para hablar y enseñar. Frente a una academia prisionera de la lucha por los puntos y el deslumbramiento de las pantallas de televisión, el profesor sigue caminando una y otra vez entre las barricadas de los que resisten. Para esos sectores, su liderazgo intelectual es indiscutible. Nunca ha sucumbido a los cantos de sirena del poder.

A sus noventa años, don Pablo mantiene la misma curiosidad epistemológica de siempre y el mismo rigor analítico. Con sentido común e inteligencia ha sabido mantener la frágil conjunción de compromiso y distancia, de aproximación y alejamiento del objeto del compromiso. Es, con mucho, uno de los más grandes intelectuales latinoamericanos.

segunda-feira, 18 de novembro de 2019

ANDRES AUBRY


1927 - 2007




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El 20 de septiembre del 2007, el antropologo Andrés Aubry, asesor del EZLN, murio en un acidente de carro, rumbo a Tuxtla, una muerte brutal, como el lo deseaba. 7 ano despues rendimos un humilde homenaje difundiendo textos, vidéos y audios de este gran hombre.
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TEXTOS

San Cristobal de Las Casas, la Ciudad Dual. (Dic. 1994)
Ahora que San Cristobal de Las Casas se convierte en un gigante parque de atraccion turistico, que los Oxxos e otros supermercados llenan esa ciudad, haciendole perder su identidad, ese texto de Don Andrés presenta la historia de esta Ciudad Dual (Centro Espanol, Periferia Indigena), con un matriarco historico oculto.
http://espoirchiapas.blogspot.mx/2013/09/la-ciudad-dual.html

Chiapas: La Nueva Cara de la guerra (Marzo 2007)
En ese texto, Andrés Aubry presenta la estrategia del Gobierno contra la Ezln tomando la metafora del Pez. La privatizacion de las tierras y de sus recursos no se puede hacer si estan bajo el control de la EZLN.
http://espoirchiapas.blogspot.mx/2013/09/andre-aubry-chiapas-la-nueva-cara-de-la.html

Tierra, Teruno, Territorio (Junio 2007).
La Tierra, la Planeta Tierra, el Teruno, la patria chica, el Territorio, el espacio reapropriado por un pueblo no se venden ni se compran! En ese articulo Don Andrés denuncia el "conservacionismo ambiental por las reservas como mascara.
http://espoirchiapas.blogspot.mx/2013/09/tierra-terruno-territorio.html

La Experiencia Zapatista: Un testimonio (oct. 2004)
Presentacion en 4 puntos de la experiencia zapatista: 1.Una Sociedad y un gobierno zapatista, No un estado zapatista 2.El sotano de la economia capitalina 3.Una Nueva Sociedad 4. Caracoles.
http://espoirchiapas.blogspot.mx/2013/09/la-experiencia-zapatista-un-textimonio.html

VIDEOS

Entrevista de Don Andrés sobre "los llamados de la memoria".
https://youtu.be/kWGiuVY1zI4

ARTICULOS

Neil Harvey, La Jornada, 05.10.2007
Las ensenanzas de André Aubry
http://www.jornada.unam.mx/2007/10/05/index.php?section=opinion&article=024a2pol

REFLEXIONES

Guillermo Villasenor Garcia, propuso en  Redalyc una Resena de"Chiapas a contrapelo.  Una perspectiva antisistemica" de Andrés Aubry.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59501910

AUDIOS
participación de Andrés Aubry en el seminario de discusión política Generando contrapoderes desde abajo y a la izquierda
http://www.coloquiointernacionalandresaubry.org/070103_AUBRY_Contrapoderes.mp3

Publicado originalmente em:
https://espoirchiapas.blogspot.com/2014/09/andres-aubry.html

quarta-feira, 30 de outubro de 2019

“Muertos incómodos”


LA REDACCIÓN - Revista Proceso

12 junio, 2005

Luis Spota utilizó la novela política para analizar, en los setentas, las luchas por el mando entre los grupos poderosos La creación exigió tener un conocimiento profundo de la realidad, además de manejar una trama interesante El resultado fue un éxito no sólo de ventas, sino una descripción puntual de la forma de sucesión del gobierno autoritario en ese momento

Ahora el subcomandante Marcos y Paco Ignacio Taibo II escriben una novela con tintes políticos: Muertos incómodos (falta lo que falta) (Ed Joaquín Mortiz Col Narradores Contemporáneos; México, 2005 235 pp), para denunciar las arbitrariedades de los señores del poder

La idea original era escribirla por los dos autores con Manuel Vázquez Montalbán, pero la muerte de este último modificó el proyecto La elaboración se hizo teniendo como personajes centrales a Elías Contreras, insurgente zapatista, y al detective Héctor Belascoarán Shayne, personaje de las novelas de Taibo II Las reglas para mantener la secuencia fue precisar el tema; luego, Marcos describió el primer capítulo y Taibo II el segundo, y así sucesivamente La historia fue publicada por entregas en el periódico La Jornada

La historia se inicia cuando Elías Contreras, miembro de la Comisión de Investigación del EZLN, es encargado para averiguar la misteriosa desaparición de una mujer indígena La pesquisa lo lleva a seguir los pasos de un tal “Morales” en la Ciudad de México Paralelamente, Belascoarán es visitado por un participante del movimiento estudiantil del 68 que recibe llamadas de un compañero asesinado durante la guerra sucia de los setentas por “Morales” Ambos entran en contacto y conocen la perversión de la política y la corrupción de los poderosos
Muertos incómodos es una denuncia de la estrategia que siguen los grupos poderosos para vender al país La llegada de la fracción panista al poder implicó serios roces con los segmentos policiacos y represivos, hasta que llegaron a un acuerdo: hacer tabla rasa del pasado e incorporarlos al aparato gubernamental Con su colaboración y la de otros mercenarios han buscado vender Pemex, privatizar la industria eléctrica y apoderarse de la zona de Montes Azules en Chiapas, rica en agua, fauna y uranio

En esta zona el expresidente Zedillo y Julia Carabias, a través de “organizaciones ecológicas”, se han ido apoderando de varias regiones Ante esta desposesión grupos indígenas han reaccionado con movilizaciones y protestas, a las que han respondido organizaciones paramilitares vinculadas con el gobierno, como el Yunque, grupo de derecha relacionado con organizaciones internacionales fascistas La escalada ha sido delatada por el EZLN por medio de diferentes comunicados, y ahora con esta novela, para evitar una injusticia más, así como una escalada de violencia que no sólo amenaza a Chiapas, sino al país todo

Muertos incómodos es una novela legible que vale por la acusación Sin embargo, la premura con la que fue escrita deja ver el entretejido y quedan personajes y hechos sueltos; es más bien una primera versión sujeta a varias revisiones Quizá la necesidad de la denuncia obligó a Marcos y Taibo II a ese descuido

terça-feira, 22 de outubro de 2019

Reseñas bibliográficas

Luis Villoro, Los retos de la sociedad por venir - Fondo de Cultura Económica, México, 2007, 226 pp.



Guillermo Hurtado
Instituto de Investigaciones Filosóficas. Universidad Nacional Autónoma de México. gmhp@servidor.unam.mx


Los retos de la sociedad por venir es el más reciente de una serie de libros publicados por Luis Villoro sobre temas de filosofía política. El libro está escrito con esa admirable combinación de lucidez y pasión a la que nos tiene acostumbrados su autor. Villoro ha mostrado una vez más cómo la filosofía mexicana puede ser comprometida y liberadora, sin por eso dejar de ser rigurosa y profunda.

La obra se divide en cuatro partes: la primera se ocupa de la justicia, la segunda de la democracia, la tercera del multiculturalismo y la cuarta del sitio de la razón en la vida. Para quien le interese ubicar las tesis y los argumentos de este libro dentro del corpus de la obra de Villoro diríamos que la primera parte es un replanteamiento radical de los capítulos 12, 13 y 14 de El poder y el valor; la segunda parte tiene como antecedentes su ensayo de 1978 "Filosofía y dominación", publicado en El concepto de ideología y otros ensayos, y los capítulos 15 y 16 de El poder y el valor; la tercera parte puede verse como una prolongación de Estado plural y pluralidad de culturas; y la última resume magistralmente una preocupación que se encuentra en la totalidad de su obra.

La primera parte de Los retos de la sociedad por venir no es sólo la de mayor extensión, sino también la de mayor originalidad y densidad filosófica. Lo que aquí nos ofrece Villoro es la teoría de la justicia sobre la que él empezó a trabajar después de haber concluido El poder y el valor. En aquel libro, Villoro había abordado el tema de la justicia (en el capítulo 12) para relacionarlo con la distinción que hizo entre la asociación para el orden y la asociación para la libertad. En su obra más reciente, retoma el asunto de la justicia desde una perspectiva radicalmente distinta; a saber, desde el examen filosófico de la experiencia de la injusticia. El núcleo de su propuesta es que hemos de entender la injusticia como exclusión. La nueva teoría de la justicia de Villoro se distingue de otras que se han ofrecido en años recientes por tomar una ruta negativa, es decir, por tratar de entender la justicia a partir de su ausencia, la injusticia. Esta ruta conceptual no sólo responde a una estrategia intelectual original, sino al reconocimiento de una realidad concreta. En países como México, la experiencia de la injusticia es cotidiana, aunque no por eso menos indignante y opresora. Pensar la justicia a partir de la injusticia es, por lo tanto, hacer filosofía desde nuestra circunstancia, hacer una filosofía congruente con nuestra realidad.

Mientras que Rawls pensaba la justicia desde un velo de la ignorancia en la que un sujeto, sin ningún referente, se imaginaba cómo había de ser una sociedad justa, Villoro la piensa desde la situación de un sujeto concreto que padece la injusticia, que experimenta la exclusión que siempre conlleva aquélla, y que luego es capaz —por medio de un ejercicio de disenso crítico— de equipararse con el excluyente, hasta llegar al punto en que —por medio de un consenso racional— se reconozca al otro de manera cabal a partir de la aceptación compartida de valores objetivos. Villoro enfatiza que este proceso tiene una dimensión histórica. No puede, en consecuencia, universalizarse de manera abstracta y mucho menos de manera definitiva, sino que siempre ha de entenderse en un contexto específico de exclusión. Esto tiene una repercusión importante en la forma en que entendemos los derechos humanos. Así como Zea criticó el modo en el que Occidente universalizó una concepción particular del hombre, Villoro afirma que la universalización de ciertos derechos comete el error de suponer que las circunstancias de exclusión son las mismas en todos lados y en todo momento. Según Villoro, la doctrina de los derechos humanos en boga fue formulada en un lugar y una fecha precisos: es el resultado de la experiencia de exclusión de la burguesía europea en el siglo XVIII. En países como el nuestro, la circunstancia de exclusión es muy distinta; aquí, la tan deseada libertad individual no puede ejercerse sin otras condiciones como la alimentación, la vivienda, la salud, la instrucción y la pertenencia a una comunidad. Sin embargo, así como en Creer, saber, conocer Villoro no cae en un relativismo epistémico gracias a su aceptación de la noción realista de la verdad, en su libro más reciente no incurre en un relativismo axiológico gracias a la defensa de valores objetivos que ha hecho desde El poder y el valor. Por eso su teoría de la justicia está íntimamente ligada a su teoría sobre el multiculturalismo. Para él, las diferencias axiológicas culturales, que son históricas y por lo mismo variables, no implican un relativismo moral, sino por el contrario, el reto permanente de buscar consensos con los demás por medio del diálogo.

En el segundo capítulo, Villoro nos ofrece un análisis de los dos modelos de justicia cultivados en la tradición filosófica occidental: el teleológico, que parte de Aristóteles, y el deontológico, cultivado en años recientes por Rawls. Luego de exponer ambos modelos, Villoro compara cómo han dado respuesta a cuatro antinomias sobre la justicia que surgen del enfrentamiento entre los dos modelos. A las antinomias las denomina Villoro: del sujeto, del orden normativo, del tipo de asociación y del deber y el fin. Afirma que estas antinomias pueden disolverse si adoptamos dos criterios metodológicos: tomar en cuenta la evolución temporal de la idea de justicia y contrastarla con su negación, la injusticia.

Me he limitado a exponer en sus líneas generales la teoría de la justicia de Villoro y no es éste el lugar para analizarla con mayor detalle, pero quisiera sugerir una posible línea de objeción. Es evidente que no toda exclusión es una injusticia. Por ejemplo, un grupo de amigos puede excluir a uno de ellos, digamos, por no invitarlo a una fiesta. Esta exclusión puede ser arbitraria, irrazonable e incluso malévola, pero no por eso diríamos que se trata de un acto de injusticia. Supongo que Villoro concedería que no toda exclusión es injusta y que buscaría un criterio adicional que determine cuándo una exclusión es una injusticia. Pero sospecho que, para caracterizar a la exclusión injusta, Villoro no podría evitar retomar una idea de la injusticia como negación del bien común o una idea de ella como incumplimiento de normas universales. Pero si esto fuera así, ya no es tan claro que la vía negativa le permita escapar de las dicotomías sobre la justicia. Me explico. Creo que de presionar a Villoro para que eligiera entre la exclusión entendida como negación del bien común o como incumplimiento de normas universales, él no rechazaría ninguno de los cuernos del dilema. Eso aclararía por qué en distintas partes del libro él afirma, por una parte, que la única exclusión aceptable es la de aquel que se niega a cooperar con la comunidad (p. 128) y, por otra parte, que cualquier miembro de una comunidad tiene el derecho objetivo de disentir de los usos y costumbres de su comunidad (p. 168). Pienso que Villoro se resitiría a rechazar cualquiera de los cuernos del dilema porque él considera que a la injusticia hay que entenderla de manera histórica. Aveces el concepto de injusticia que ha de prevalecer en una comunidad es el de negación del bien común, y otras el de incumplimiento de normas universales. Pero, entonces, la salida que puede ofrecernos Villoro de las antinomias de la justicia procedería, a fin de cuentas, de su aproximación histórica al tema de la justicia, y no de su vía negativa a ella.

En lo que sigue examinaré algunos de los asuntos abordados en los demás capítulos de Los retos de la sociedad por venir.

Villoro ha defendido la instauración de una democracia comunitaria que sustituya a la democracia representativa liberal que existe actualmente en México. Esta propuesta coincide en muchos aspectos con el proyecto político nacional del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Villoro y los neozapatistas están en contra de una concepción del Estado que tiene más de dos siglos de antigüedad. Esta tradición política comienza en México y en el resto del orbe hispánico con las reformas borbónicas en la segunda mitad del siglo XVIII, que buscaban fortalecer el Estado a costa de debilitar a los cabildos, los ayuntamientos y las autonomías. En el siglo XIX este proyecto tiene su momento de mayor definición con la reforma liberal impulsada por Juárez, la cual quedó plasmada en la Constitución de 1857. En el siglo XX, el proyecto se consolida con los gobiernos emanados de la Revolución, a pesar de que la Constitución de 1917 haya concedido a las comunidades la propiedad comunal de la tierra.

La izquierda adopta esta concepción del Estado y, sobre todo, hace suya la idea juarista de México como un Estado nación en el que las mismas leyes valen para todos por igual. Para los principales teóricos de la izquierda revolucionaria del siglo XX, como Vicente Lombardo Toledano o Narciso Bassols, la solución del "problema indígena" consistía en sacar al indio de sus comunidades para convertirlo en proletario. Es por lo anterior que para algunos pueda resultar desconcertante que Luis Villoro, siendo un hombre de izquierda, se haya enfrentado con vehemencia a la tradición juarista.

Pero, a diferencia de la derecha tradicionalista, Villoro no impugna la Nación juarista con el propósito de reinstaurar un viejo régimen, sino lo que pretende es que la sociedad mexicana supere la concepción sobre el Estado y la nación expresada en la Constitución y funde una nueva forma de organización social más justa, que adopte como suyas algunas ideas sobre la vida pública que sostienen los pueblos indígenas.

De cualquier manera, cabe hacernos la pregunta de si la concepción política de Villoro es de izquierda. En años recientes se ha vuelto un lugar común decir que la dicotomía entre la izquierda y la derecha ha perdido significado. En el capítulo del libro denominado "La izquierda como una postura moral", Villoro afirma que ser de izquierda no consiste en sostener un conjunto de creencias, menos aún en abrazar una doctrina ideológica, sino que consiste en una elección de vida. De este modo, una misma doctrina puede ser de izquierda en un momento y de derecha en otro. El liberalismo fue disruptivo, es decir, de izquierda, cuando se enfrentó al absolutismo, pero luego conservador, es decir, de derecha, cuando sirvió al capitalismo. El marxismo–leninismo fue izquierda cuando luchó contra la explotación capitalista, pero fue derecha cuando se hizo un instrumento de una clase burocrática opresiva. Sin embargo, esto parecería llevarnos a una curiosa paradoja, ya que todo movimiento de izquierda al llegar al poder se convertiría automáticamente en uno de derecha. El reto es concebir una oposición de izquierda que no se convierta luego en gobierno de derecha. Villoro ha señalado que un tipo de organización social en el que el ejercicio del poder no hace uso de las estructuras de dominación es el que ha puesto en operación el EZLN con las llamadas Juntas de Buen Gobierno. Un principio rector de estas Juntas es la idea de mandar obedeciendo. Villoro ha descrito con mucha simpatía esta forma de organización. Para él, la democracia comunitaria que debemos construir no es la que han intentado consolidar los principales grupos políticos nacionales desde hace décadas. No es una democracia de partidos y votos depositados en urnas, sino una democracia directa, de asambleas, de decisiones tomadas por consenso.

Un elemento central de esta propuesta es que son los pueblos, los gremios, los barrios, etc., los que se organizan en esta modalidad democrática sin tener que responder a una estructura estatal que los domine. Ésta es la idea detrás de los municipios libres neozapatistas. Pero me parece que si buscáramos en la tradición filosófica occidental algún antecedente del rechazo de Villoro al Estado nación, quizá la hallaríamos en el anarquismo libertario y colectivista de autores como Proudhon o Bakunin. Por ello, no creo que sea descabellado relacionar la filosofía política de Villoro con la tradición anarquista mexicana y particularmente con el magonismo, cuyas coincidencias con el zapatismo y el neozapatismo son conocidas. Lo anterior debe matizarse porque sería un error calificar a Villoro como un anarquista sin más; no obstante, hay algunas afinidades que merecerían ser estudiadas.

Como el propio Villoro afirma en el capítulo del libro llamado "Multiculturalismo: un liberalismo radical", hay una ruta que va del libertarianismo al multiculturalismo. Pero esa misma ruta puede llevar a una posición cercana al anarquismo. Villoro ha defendido en varias ocasiones que la abolición del Estado nación es el fin último al que habríamos de dirigirnos. No obstante, en el capítulo del libro llamado "Del Estado homogéneo al Estado plural", establece que no debemos plantearnos por ahora la desaparición del Estado nación, sino más bien su reforma. Lo que podríamos intentar en un futuro cercano es que el Estado nación se limitase a sostener una estructura de defensa frente al poder de otros Estados hegemónicos y de las compañías transnacionales. Villoro no aclara si también piensa que el Estado nación reformado debería renunciar a ofrecer seguridad, salud y educación a sus habitantes, pero me imagino que considera que todo esto podría ser ofrecido por las propias comunidades o por asociaciones de ayuda mutua.

No está de más reiterar que aunque Villoro imagine un mundo sin Estados, él no es ni un utopista ni un revolucionario. Como lo ha expuesto en numerosos trabajos, es muy consciente del lado oscuro de las utopías, sobre todo de aquellas producto de la razón ilustrada. Villoro nos diría que para realizar el tipo de sociedad a la que aspiramos debemos estar abiertos a tomar distintas vías, pero nunca las del dogmatismo, la idolatría o la violencia. Para él, ni la ideología ni la utopía son caminos confiables para un cambio político que pretenda estar basado en una razón que se asuma como plural y falible. El siglo XX fue testigo de violentas revoluciones de todos signos que cuando llegaron al poder se convirtieron en Saturnos que devoraron a sus hijos. Y ahora el terrorismo es otro fanatismo que mata en nombre de la libertad y la justicia. Hay que evitar caer en la tentación de invertir los papeles y convertirse en el dominador del que antes nos dominaba. El último paso de la verdadera actitud de no dominación, sostiene Villoro, es el reconocimiento pleno del otro, aun si el otro es el dominador (p. 153).

El llamado de Villoro para basar la acción política, el ejercicio del poder, en la sensibilidad moral debería ser escuchado con mayor atención. Los sucesos recientes parecen indicar que las principales fuerzas políticas nacionales están rehaciendo las redes del poder para repartírselo entre ellos. No se busca infundir valores ni ideales en la política; lo que se pretende es únicamente mayor eficacia. Pero precisamente porque nuestra política real parece avanzar en sentido contrario al de la filosofía política de Villoro, podemos decir que ésta nos es tan necesaria.

Villoro nos ha enseñado que la filosofía es una actividad permanente de crítica de las convicciones reiteradas e impuestas. Esta defensa del poder liberador de la razón es uno de los legados más valiosos de su obra. Por eso termino citando las esperanzadoras palabras con las que acaba su libro: "Al despertar del sueño ilustrado, no encontraremos el sinsentido, sino una razón al servicio de la vida".

HURTADO, Guillermo. Luis Villoro, Los retos de la sociedad por venir. Diánoia,  México ,  v. 53, n. 60, p. 195-199,  mayo  2008 .   

Disponible en <http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-24502008000100010&lng=es&nrm=iso>. accedido en  22  oct.  2019.

terça-feira, 15 de outubro de 2019

Homenaje a Miguel León-Portilla

La noche de este martes 1 de octubre, murió el historiador, filósofo y humanista Miguel León-Portilla, uno de los hombres más sabios y generosos que han existido en el México contemporáneo, estudioso y defensor comprometido de las culturas originarias de nuestro país, académico insigne, investigador dedicado y persona de bien, confirmó la Universidad Nacional Autónoma de México.


En su cuenta de Twitter, la UNAM informó sobre el “lamentable deceso, a los 93 años, de Miguel León-Portilla. La imagen el 11 de octubre de 2016. Foto: José Antonio López





El deceso ocurrió en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán donde permaneció internado los recientes meses cuando en enero fue hospitalizado (primero en un nosocomio particular) debido a problemas respiratorios. Tenía 93 años.La imagen en el mes de mayo del 2000. Foto: Omar Meneses/ archivo La Jornada




Carlos Fuentes y León Portilla Durante la clausura del Congreso Internacional de la Lengua Española, el Valladolid, España, el 19 de Octubre de 2001. Foto: Notimex/ Juan Carlos Rojas

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https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/10/02/fallece-miguel-leon-portilla

quarta-feira, 25 de setembro de 2019

"El capitalismo nos ha llevado a un nuevo siglo XIX"


Publicado en La Jornada el 18 de febrero de 2014



Ciudad de México. Guillermo Almeyra, argentino trashumante, llega a los 85 años de edad con un libro que escribe para los jóvenes: Militante crítico: una vida de lucha sin concesiones, donde relata los contextos de cada época, cada uno de los países donde transcurrieron sus 70 años de militancia de izquierda, 26 de éstos en partidos trotskistas.
Con su mirada de crítico sistemático y erudito en la teoría marxista, pero ya libre de ataduras partidistas, como un cane sciolto, perro sin correa, relata los momentos más esperanzadores y las derrotas más dolorosas de las izquierdas en Argentina y México.

Y de ellas platica en entrevista con La Jornada, con su visión de largo plazo; desde ese mirador de la historia que le hizo responder a Zhou En Lai, el líder de la revolución china (1949-1979), su opinión sobre la revolución francesa (1789): Es demasiado pronto para juzgarla. Almeyra dice algo parecido, después del recuento de las derrotas de todas las experiencias revolucionarias que analiza: Uno no siembra para hoy, se siembra para mañana.

La de Almeyra, catedrático en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y analista en este diario, es una vida de militante, de productor de teoría política, de periodista. Siempre con una meta: el futuro socialista. De Argentina a Brasil, luego Italia, Yemen, México, Argentina e Italia de nuevo y de regreso a México. Casi siempre haciendo un recuento de fracasos y errores.

“Lo principal en la vida –dice, sin sombra de derrotismo– es responderle a la conciencia, independientemente de si se logran o no los objetivos. Lo importante es la lucha por lograrlo, y la capacidad de sacar de la experiencia un balance crítico para no repetir los mismos errores. Lo que he vivido, con plenitud y conciencia, lo volvería a vivir”.

–En el mundo moderno los avances de las sociedades sí se miden por las victorias y los fracasos. No poder contar con éxitos medibles en los avances sociales y políticos lleva un riesgo de frustración, de parálisis...

–En efecto, pesa mucho el poder contar con un punto de referencia victorioso, con perspectiva de futuro amplio. Pero la vida es así. En América Latina las guerras de independencia, aun antes de 1810, están marcadas por derrotas impresionantes. Cuando descuartizaron a Tupac Amaru en el Tihuantisuyo el terror desalentó a unos cuantos. Pero también alentó a otros. La resistencia no acabó ahí.

–Estadísticas y análisis revelan que hoy, a escala global, la desigualdad es la mayor que ha habido en la historia. ¿Este es un caso en el que las revoluciones se hacen necesarias?

–El capitalismo nos ha llevado a una especie de nuevo siglo XIX. Las condiciones de vida de las novelas de Charles Dickens son las de hoy. Se roban niños para vender partes, se les explota como máquinas, hay feminicidios, trata de mujeres a gran escala, esclavitud contemporánea. De la conquista de las ocho horas laborales nos hemos olvidado. Para poder vivir hay que trabajar por lo menos 14 horas.

“Y todas las víctimas de estas condiciones no están pensando en que viven en el mejor de los mundos posibles; por supuesto que están pensando cómo salir de esta situación. Llegará el momento en el que, como en la revolución francesa, la gente piense que es buena idea cortarle la cabeza al rey.

Los cambios radicales no son deseados, pensados; son impuestos por una realidad que transforma a la gente. Fue la realidad del porfirismo lo que hizo que un caballerango de hacendados se transformara en un revolucionario, como Emiliano Zapata.

Crítica a Marcos, a AMLO, a Cárdenas

En 1995, después de ser testigo del auge y el declive de la izquierda italiana que con el Partido Comunista alcanzó a tener una tercera parte de la votación electoral para luego desplomarse, Almeyra regresa a México para su segunda y definitiva residencia.

“Yo era dirigente, entonces, de un pequeño partido a la izquierda del PC, Democracia Proletaria. Y ahí estaba cuando el movimiento zapatista, y escribí el primer libro en italiano sobre el zapatismo, y quizá en México mismo. Y al año siguiente volví a México para trabajar en la UAM y reincorporarme a La Jornada, de donde era corresponsal en Italia.

–Al levantamiento zapatista lo apoyé desde el prinicpio. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) despertó la conciencia de vastos sectores de la población mexicana de que era posible luchar contra el neoliberalismo, buscar una alternativa a las medidas neoliberales y defender los espacios democráticos. Lo que critiqué en Marcos y el EZLN fue su falta de una visión nacional, su decisión de quedarse en Chiapas cocinándose en su propia salsa, su falta de visión de hacer unos cuantos acuerdos sobre puntos transitorios con otras fuerzas, para tender a organizar a la inmensa mayoría mexicana. Critiqué sobre todo que identificara falsamente a Andrés Manuel Lopez Obrador (AMLO) con el salinismo.
Y critiqué también a la dirección del PRD y al movimiento de Cuauhtémoc Cárdenas. Había que confluir con el zapatismo.

–Y sucedió todo lo contrario. Hubo divergencias entre el zapatismo y el PRD, y AMLO. Divergencia entre AMLO y el PRD. Divergencia entre AMLO y Cárdenas. ¿A qué va a llevar esta división?

–Este darle la espalda al país real los va a llevar al desprestigio de sus líderes. A López Obrador, que sí moviliza a las masas, lo va a llevar a desperdiciar ese potencial. Creer que en esta época de reducción de espacios democráticos y destrucción de conquistas pueden concederte elecciones libres es una utopía total. Conozco a López Obrador y sé que es un hombre honesto y combativo, temido por el establishment. Pero con una gran limitación política: no le interesa lo que pasa en el mundo, no se preocupa ni ha apoyado lo que pasa en otros países de América Latina. Es un líder que busca apoyo popular para hacer políticas más favorables a los sectores populares, pero con una visión conservadora, cuando lo que hay que hacer ahora es una política de ruptura y de resistencia.

Y el PRD, que tiene una dirección corrupta y reaccionaria, trata ahora de hacerse una nueva virginidad buscando a Cárdenas como dirigente máximo. Si Cárdenas se compromete con eso se va a cubrir de lodo.

 Argentina, de Perón a Kirchner

–Después de las dictaduras militares, de la sucesión de gobiernos peronistas –Menem, Duhalde– estalla la crisis en Argentina, y en ese contexto llega al poder Néstor Kirchner. También es crítico de ese modelo.

–Sí, Kirchner llega dentro de un partido de corruptos y bandidos, establece una política social con base en dádivas. Kirchner, y ahora Cristina Fernández, no desarrollan organización ni conciencia; mantienen con los trabajadores una relación de dependencia, pero también mantiene una relación de acuerdos con las empresas y las dirigencias sindicales charras. Ofrece subsidios, pero salarios reales bajos. Llegamos a una situación donde esto ya es un modelo insostenible.

No toca los intereses de las grandes empresas que controlan 80 por ciento de la producción y consumo, ni las corporaciones que exportan los productos que generan los grandes ingresos. La gran minería y los bancos no pagan impuestos. ¿Cómo puede mantener así una política asistencialista, paternalista?

–¿Por qué, entonces, el interés de esos empresarios en desestabilizar el gobierno de Fernández?

–Estos grupos monopolistas no trabajan para el mercado interno; trabajan para la importación, no les importan los niveles de salario o de ocupación. El gobierno mantiene una política neoliberal de pago de deuda, pero quiere que los exportadores de grano paguen impuestos. La desestabilización es para obligar al gobierno a profundizar las medidas que les favorecen. Es, en suma, un conflicto entre dos sectores de la burguesía.




Acervo Físico

Agora, o acervo BiblioChiapas - Projeto Xojobil encontra-se disponível ao público na: 

UNIFESP - Universidade Federal de São Paulo

Escola de Filosofia, Letras e Ciências Humanas

Biblioteca EFLCH

http://www.unifesp.br/campus/gua/

Estrada do Caminho Velho, 333 -  Jd. Nova Cidade - Guarulhos - SP - CEP: 07252-312

Mais informações:

bibliochiapas@gmail.com

sexta-feira, 8 de março de 2019

Em debate: A Guarda Nacional e a proposta da Policia Comunitária. 


En debate: La Guarda Nacional y la proposta de la polícia comunitária.

Entrevista  com Abel Barrera Hernández, antropólogo , diretor e fundador do Centro de Direitos Humanos da Montanha Tlachinollan (Guerrero, México)

Via: Radio do Centro de Direitos Humanos da Montanha Tlachinollan.http://www.tlachinollan.org/
En un contexto de violencia, en debate la Guardia Nacional y la propuesta de la Policía Comunitaria

A Guarda Nacional só legitimaria a militarização das ruas e comunidades indigenas. Tlachinollan documentou varios caos de violações graves aos direitos humanos perpetrados por elementos castrenses. A Guarda Nacional parece não ser uma alternativa a insegurança nem a onda de violência, nem pode ser medular na construção da paz. Ao contrário, quem sai perdendo nesta guerra são os povos do México.
Neste marco, da crise de direitos humanos, é perigoso uma Guarda Nacional com mando militar.
Nesse sentido, o projeto das Policias Comunitárias é inovador e funcional para diminuir a velocidade do trem  a macro criminalidade. Na regiião da Montaña e Costa Chica de Guerrero a Policia Comunitária vem demosntrando sua efetividade em garantir a segurança das comunidades indígenas. Que outra alternativa existe?



La Guardia Nacional sólo vendría a legitimar la militarización en las calles y comunidades indígenas. Tlachinollan ha documentado varios casos de violaciones graves de derechos humanos perpetrados por elementos castrenses. La Guardia Nacional parece no ser una alternativa a la inseguridad ni a la ola de violencia, tampoco puede ser medular en la construcción de paz. Al contrario, quienes salen perdiendo en esta guerra son los pueblos de México.
En este marco de crisis de derechos humanos es peligroso una Guardia Nacional con mando militar. En este sentido, el proyecto de la Policía Comunitaria es innovador y funcional para disminuir la velocidad del tren la macrocriminalidad. En la región de la Montaña y Costa Chica de Guerrero han mostrado su efectividad para brindar seguridad en las comunidades indígenas. ¿Qué otra alternativa existe?


http://www.tlachinollan.org/radio-en-un-contexto-de-violencia-en-debate-la-guardia-nacional-y-la-propuesta-de-la-policia-comunitaria/

domingo, 13 de janeiro de 2019

Reforma ou Revolução: Um clássico tão atual da revolucionária Rosa Luxemburgo.




Há cem anos do assassinato de Rosa reler o clássico "Reforma o revolución" se faz mais que necessário nos dias de hoje.
Discutindo temas que dão conta de várias esferas do poder e suas variadas relações, Rosa lança seu olhar sobre pontos como: a capacidade de adaptação do capitalismo; as relações permissivas entre o capitalismo e o Estado; os pontos sobre uma a construção de um socialismo diante das reformas sociais; as consequencias do reformismo e os erros do revisionismo; como se dá as condições para um desenvolvimento econômico e social; esclarece ponto e lança luz sobre as relações entre cooperativas, sindicatos e democracia; fala sobre a conquista do poder político e os perigos do oportunismo desde a teoria a prática.
Uma obra extremamente atual e necessária, sem dúvida.
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terça-feira, 1 de janeiro de 2019

É possível o impossível: uma mensagem para o dia de hoje.

É possível o impossível: uma mensagem para o dia de hoje.

25 anos de Zapatismo.

Por Paula Linhares.

Sobretudo, viver e nos mantermos vivos! Corações batendo lado a lado e construindo novos horizontes e pontes de solidariedade.

O EZLN nunca quis parecer como receita pra ninguém, ao contrário, dizem que cada povo tem que descobrir a sua maneira de existir, resistir e coexistir em suas singularidades e igualdades.

Não há fórmula pra um 2019 e para os próximos anos que seja exata e precisa, mas, sem dúvida, escolher viver e construir novos mundos, pontes e relações já é uma delas.

Há muitas perguntas sendo feitas que muitas vezes me parecem desnecessárias e pouco conhecedoras do que realmente foi o vendaval do neoliberalismo no continente na década de 70. Não será igual, porque não estamos nos mesmos contextos, incluso das disputas de poderes e seus espaços.

No entanto, considerando este cenário nos dois países dos quais tenho mais proximidade em estudos históricos e geopolíticos, Colômbia e México, a pergunta da esquerda neste momento não deveria ser só perguntas senão ações concretas.

Como bem dizem os zapatistas: perguntando se caminha e se caminha perguntando. A vida é um eterno aprendizado em suas múltiplas áreas e com certeza a eleição e posse de um presidente fascista e autoritário em nosso país hoje deve ser entendida e também reacionada.

Não caberá viés legal algum em todas ações práticadas por este senhor. Ao contrário, o ilegal se tornará legal com o pleno aparelhamento do sistema judiciário ao sistema político e corrupto da máquina de estado que manejara Bolsonaro.

Em uma espécie de sintese: não há espaços pra desalentos e questionamentos que invibialjzam ações. É  necessário conjuntamente caminhar e perguntar.

http://www.pozol.org/?p=16929

terça-feira, 27 de novembro de 2018

“Por uma geografia da autonomia” - “A experiência de autonomia territorial zapatista em Chiapas, México”

Para enfrentar os tempos obscuros nada melhor do que ler, estudar, reflexionar e construir pontes de conhecimento ao lado de compas comprometidos com a transformação deste em outro mundo.

Estou relendo alguns trechos de uma obra importante para compreender desde o aspecto territorial e da organização / articulação Geográfica os governos autônomos zapatistas, falamos do livro: “Por uma geografia da autonomia” - “A experiência de autonomia territorial zapatista em Chiapas, México”, do compa Fábio Alcamino. Fruto de sua dissertação de mestrado no departamento de Geografia da USP, o trabalho aborda os aspectos organizativos e os marcos geográficos dos caracóis zapatistas como a perspectiva e esboço de uma Outra Geografia, uma Geografia Alternativa.

O primeiro parágrafo da introdução nos traz tantas coisas sobre os nossos últimos dias. Mitos e mais mitos de um neoliberalismo contemporâneo, responsabilização do sujeito e afins. Aqui comparto com vocês o parágrafo e recomendo a leitura do livro, não somente para os interessados no tema dos zapatistas, mas, também, para aqueles interessados em reflexionar sobre novas formas de construir o mundo e repensar geografias e autonomias.


“Certo pensamento neoliberal contemporâneo se encarrega, nada ingenuamente, de naturalizar os processos sociais que deram luz à sociedade ao revés que hoje presenciamos e fazemos parte. É comum, neste discurso falacioso, imputar ao (s) oprimido (s) o ônus da batalha, assim como, ao (s) opressor (es) , o direito divino ao butim de guerra. “Tudo é uma questão de mérito”, costumam exaltar. Na ótica desta nefasta ideologia, um negro supostamente encontra-se vivendo na favela de uma periferia urbana porque sua índole racial o faz desdenhar das “oportunidades de trabalho” que lhe são conferidas, enquanto, por sua vez, um senhor de cútis clara ocupa a cobertura de um luxuoso edifício por sua “altivez laboral” e sua “força de vontade”. Um indígena, na mesma medida, desgarrado de sua comunidade a qual fora tornada propriedade privada de um sujeito vindo sabe-se lá de onde, torna-se o culpado de seu próprio flagelo, seja pela “propensão aos vícios” , seja pela “preguiça”, seja por sua “falta de ambição”. Tal visão essencialista e anistórica serve como mecanismo de perpetuação da hegemonia branca e burguesa, sendo, muitas vezes, contraditoriamente reproduzidos pelas próprias classes socialmente dominadas.” – p. 19

"Escutaram? Esse é o som do seu mundo se derrubando e do nosso ressurgindo. O dia que foi dia, era noite. E a noite será o dia que será o dia."


Em todos os lugares que tenho ido e com todas as pessoas com as quais tenho conversado e que tem aproximações dessa nossa forma de pensar o mundo, eu tenho falado insistentemente sobre este momento dos zapatistas e todo o significado que ele tem para os nossos dias atuais de luta.

Em 2012, quando todos achavam que o mundo iria acabar, conforme a intepretação do calendário maya, eles fizeram uma caminha silenciosa desde as suas regiões até San Cristobal de Las Casas, para dizer contudente que aquele barulho que todos ouviam e a fala do fim do mundo na verdade, era o fim deste mundo, da bárbarie ocidental, da desumanidade do ser humano pelo sistema capitalista e o esmagamento do ser social pelo neoliberalismo.

Esse mundo queridos e queridas está acabando. As ondas conservadoras e reacionárias são a amostra dos últimos respiros dessa civilização em declínio que vivemos.
Nosso papel é junto com os zapatistas dizer:

"¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose, es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día que será el día"

Escutaram? Esse é o som do seu mundo se derrubando e do nosso ressurgindo. O dia que foi dia, era noite. E a noite será o dia que será o dia."

A nossa luta continua!
Construamos um novo mundo!
Uma nova humanidade!
Novas formas de relacionarmos com os demais, com nós mesmos e com a natureza!


https://www.youtube.com/watch?v=CrFVB78SpE0


quarta-feira, 29 de agosto de 2018

Un poco más sobre la importante actuación de Maria José Barbosa (Masé) en la Misión de Bachajón, Chiapas.



Relato: Padre Mardonio Morales*




Maria José Barbosa Rinaldi, la querida Masé en Bachajón, Chiapas 1977.


En el año de 1975 hace su aparición Masé, que viene de visita desde
Brasil por seis meses que se alargarían por cuatro años. Una pedagoga
notable y muy crítica. Ella nos sugiere y nos ayuda a entender primero
y a practicar después un método mucho más activo y participativo en la
catequesis a base de transformar al catequista–maestro, en catequista–
animador. Se busca la participación y reflexión de la comunidad, más que
la indoctrinación de verdades dogmáticas ya elaboradas.
Hasta aquí llegué…
Mardonio Morales S.J.
Arena, febrero 1985.




*Relato disponível na coletânea de documentos organizada por Manuel Esparza. ESPARZA, Manuel. Un legendario activista de Chiapas: Mardonio Morales. Antecedentes del levantamiento zapatista de 1994.

quinta-feira, 16 de agosto de 2018

Transtornos de um projeto de pesquisa sobre terras incógnitas.



Pauleany Linhares Prince
Mestranda em História Social
Universidade Federal de São Paulo



            Com o título: “Sobre quando ‘os mortos’ começam a falar: experiência e subjetividade na escrita do sujeito histórico e revolucionário do EZLN (Exército Zapatista de Liberação Nacional) – Uma análise a partir dos comunicados: 1994 - 2013[1] este trabalho, no início do mestrado, possuía outras proposições que o vinculavam mais a questão historiográfica, da escrita do sujeito histórico e da filosofia da história. A intenção era a de investigar de que maneira se (re) escrevia a história do sujeito histórico “indígena”, “camponês” e “latino-americano” tendo como base a análise dos comunicados produzidos e vinculados pelo EZLN e articulando as concepções da subjetividade do sujeito histórico presentes em  Antônio Gramsci, Marc Bloch, György Lukács, Walter Benjamin, Edward Palmer Thompson e Eric Hobsbawm e  sob a perspectiva de análises conjunturais de longa duração baseadas em teorias históricas, sociais e filosóficas de Enrique Dussel, Edward Said, Imanuel Wallerstein e Fernand Braudel.
A ideia de pensar estes sujeitos históricos: o indígena e o camponês dentro do discurso do EZLN também convergiu com a possibilidade de construir, através de seus discursos políticos e suas práticas -  em uma palavra, experiência - , uma cronologia do movimento e pelo movimento. Considerando isto, em maio de 2015 os zapatistas convocaram a um “semillero” que se chamou “El pensamento crítico frente a la Hidra capitalista”. O efeito desta convocatória e o material produzido pela Comissão Sexta do EZLN, que foi condensado no primeiro tomo dos cinco tomos que sete dias, nos levou a ampliar a o período histórico estudado sobre o movimento de 1994 a 2015, aproveitando esta fala sintetizadora direta da experiência zapatista, deles por eles mesmos, nesses 21 anos de aparição pública.
            O levantamento dos comunicados zapatistas acumulou quase 600 em que apareciam as palavras “indígena” e “campesino”. Conseguimos mapear momentos e variações destas falas reivindicativas da identidade ‘indígena’ ou ‘campesino” desde de 1994 a 2015. Foi possível perceber que o momento em que mais a identidade ‘campesina’ foi mencionada foi durante a marcha por La Otra Campaña’ em 2006 quando uma delegação zapatista juntou ao Delegado Zero caminharam por 31 estados da república mexicana. ‘La otra campaña’[2] foi um momento na história do EZLN em que se foi estabelecido relações com as organizações civis, movimentos sociais e outros sujeitos políticos a nível nacional, que haviam ou não respondido ao chamado da ‘Sexta Declaración de La Selva Lacandona’ (2005), para mobilizar-se desde um horizonte anticapitalista e horizontal frente ao processo eleitoral de 2006. Constatar este feito nos levou a pensar a interlocução deste sujeito indígena – figurado no EZLN – com as demais organizações camponesas.
            No princípio de 2016 o projeto passou por profundas modificações. Fazendo um giro mais à História Social e à História Agrária, tomamos rumos diferentes. Percebemos que a discussão em torno do sujeito histórico era necessária de uma maneira mais concreta ligado à construção social das identidades. Nos concentramos mais em compreender, principalmente, as identidades indígenas e camponesas dentro do discurso zapatista, observando os momentos em que reivindicavam cada uma dessas identidades e também quais eram as ressonâncias que esses discursos alcançavam fora tendo em vista averiguar qual era a continuidade que os comunicados zapatistas possuíam. Então acrescentamos, entre as fontes primárias, o trabalho de reunir e mapear através de jornais e revistas mexicanas que faziam menções e referências aos comunicados zapatistas.
É necessário dizer que o arranjo central do trabalho, o conceito de experiência, não foi abandonado nestas mudanças de foco. Continuamos pensando em trilhar o caminho conceitual mapeado por Edward Palmer Thompson, onde a construção da consciência de classe se faz a partir da experiência e dela também se deriva o conjunto de “tradições” e “costumes” que configuraram a cultura e logo a identidade de um grupo[3]. Para Thompson é através da experiência que mulheres e homens definem e redefinem suas ações, práticas e pensamentos, “compreende a resposta mental e emocional, seja de um indivíduo ou de um grupo social, a muitos acontecimentos inter-relacionados ou muitas repetições do mesmo tipo de acontecimento[4].
            Em julho de 2016 a UNIFESP recebeu a doação do Acervo Xojobil – Projeto BiblioChiapas[5] idealizada pelo mexicano e estudioso dos zapatistas, Alejandro Buenrostro e sua companheira Maria José Barboza Rinaldi. No total foram doados 13 caixas com materiais diversos principalmente sobre as temáticas camponesas e indígenas do Brasil e do México. A intenção do Projeto BiblioChiapas – Xojobil era ser uma ponte de saberes entre os dois países, um intercâmbio de práticas entre os movimentos sociais brasileiros e mexicanos e, além disso, também esclarecer o que se passava em México quando o levantamento zapatista em 1 de janeiro de 1994.
            A chegada do acervo ás dependências da universidade permitiu um encontro como novas fontes primarias e literatura mexicana. Iniciou uma nova e inesperada fase da pesquisa, que foi um processo de organização e consideração de material que abriu novas frentes para o trabalho. Nos deparamos com a trajetória e a biografia de Alejandro Buenrostro e Maria José junto às comunidades indígenas e camponesas na região da atuação dos Zapatistas[6] de uma ótica cronológica maior, já que a atuação de Alejandro começou nos anos 1950. O fascínio por todo este material e todas as fotografias que continha nos estimularam a pensar mais mudanças no projeto. Nos perguntamos de que maneira poderíamos pensar e aproveitar a riqueza desta experiência em nosso trabalho.
            Em março de 2018 iniciamos nossa primeira viagem pelo México.  Durante mais de dois meses, fizemos um longo percurso de encontros com personagens, lutadores sociais e  tentativas de visitar comunidades zapatistas. A viagem tinha por principal objetivo fazer um trabalho de campo no território zapatista, mas, fomos também seguindo las huellas de Alejandro Buenrostro e Maria José Rinaldi. Neste percurso, procuramos seguir os passos daqueles que com eles estiveram durante sua estadia no México. Também fomos informados de que havia uma continuidade do acervo de Alejandro e Maria José na cidade de Morelia, capital do estado de Michoacan, então, por aí fomos.[7]
            Foram dois meses e três dias pisando o solo mexicano. Viajamos por 4 estados da República Mexicana: chegamos ao Distrito Federal – Ciudad de México; logo fomos para Chiapas, lugar da rebelião zapatista. Por ali passamos pela capital Tuxtla Gutierrez onde tivemos o privilégio de conhecer e se hospedar na casa da família López, família de camponeses desplazados na década de 70 de suas terras no munícipio de Chicoasén por conta da construção de uma represa hidrelétrica sobre o Rio Grijalva.[8] Também, próximo a Tuxtla, no munícipio de Chiapa de Corzo, conhecemos o? Manuel Pérez Constantino, indígena migrante da Selva Lacandona, um dos fundadores do Congresso Nacional Indígena em 1974 e também da marcha das formigas ‘La Xinich’  em 1992.[9] São acontecimentos que também envolveram Alejandro e Maria José e marcam parte da história de formação do movimento zapatista.




Fotografia 1 – Vista geral de Bachajón em 1959



 


         
Fonte: Acervo Xojobil (1959)
Fotografia 2 – Entrada do povoado de Bachajón em 2018





Fonte: Própria autoria (2018)

Fotografia 3 -  Organograma da Equipe Missionária de Bachajón em 1973 sob a liderança de Alejandro Buenrostro.


 




Fonte: Acervo pessoal da Madre Sophia.

Fotografia 3 – Aluno da escola jesuíta em Bachajón 1962


 



Fonte: Acervo Xojobil (1962) 

Fotografia 4 – Aluno da escola jesuíta em Bachajón 2018


 


Fonte: Gastão Guedes (2018) 
             

Fotografia 5 - Equipe da missão jesuíta em Bachajón junto com Alejandro Buenrostro seu diretor em 1972.



 




Fonte: Acervo pessoal da Madre Ester (1972)

Fotografia 6 – Alunas na escola jesuíta em Bachajón em 1962
 
Fonte: Acervo Xojobil (1962)


Fotografia 7 – Alunas na escola jesuíta em Bachajón em 2018


 

Fonte: Gastão Guedes (2018)

Fotografia 8 – Abelino Guzmán traduzindo ‘los principales’ no Carnaval de Bachajón em 1976
Fonte: Acervo Xojobil (1976)

Fotografia 9 – Abelino Guzmán nos concedendo entrevista na biblioteca da missão jesuíta de Bachajón em abril de 2018.


 

Fonte: Imagem capturada em vídeo por Gastão Guedes (2018)

Fotografia 10 – Na casa de Maria Sarago Arcos aprendendo sobre a luta das mulheres e homens Tsetales em Bachajón.


 

Fonte: Gastão Guedes (2018)

Fotografia 11 – Exploração mineira clandestina na região das  ‘Cascadas de Agua Azul’ em San Sebastian, Bachajón.


 


Fonte: Imagem capturada em vídeo por Pauleany Linhares (2018)

Fotografia 12 – Vista geral da região das ‘Cascadas de Agua Azul’ território de disputa do movimento indígena autônomo da Sexta de Bachajón contra o estado mexicano.


 


Fonte: Própria autoria (2018) 

Fotografia 13 – Vista lateral do auditório Comandanta Ramona em Oventic, Chiapas em abril de 2018.


 




 Fonte: Própria autoria (2018) 
 
Fotografia 14 – Vista interna do auditório Comandanta Ramona em Oventic, Chiapas em abril de 2018.


 


Fonte: Própria autoria (2018)

Fotografia 15 – Vista interna do refeitório zapatista em Oventic, Chiapas em abril de 2018.


 

Fonte: Própria autoria (2018) 

Fotografia 16 – Vista externa do Centro de Línguas – Tsotil – Castellano no Caracol Oventic, Chiapas em abril de 2018.



 

 Fonte: Própria autoria (2018) 

Fotografia 17 – Vista externa da Escola Primária Autonoma Zapatista no Caracol de Oventic, Chiapas em abril de 2018.







 Fonte: Própria autoria (2018)

Fotografia 18 – 19 – Vista interna da Escola Primária Autonoma Zapatista no Caracol de Oventic, Chiapas em abril de 2018.




 Fonte: Própria autoria (2018)

Fotografia 20 – Palco para eventos em Oventic. Cenário marcante para várias datas do EZLN, inclusive o nascimento dos próprios caracóis. Também é uma réplica de Aguascalientes, lugar da Convención Nacional Democrática el 8 de agosto de 1994 e que foi destruída em seguida pelo exército mexicano. Caracol de Oventic, Chiapas em abril de 2018.







Fonte: Própria autoria (2018)


Fotografia 21 – Vista externa da Oficina de Mulheres pela Dignidade no Caracol de Oventic, Chiapas em abril de 2018.






















Fonte: Própria autoria (2018)

Fotografia 22 – Vista externa da Biblioteca no Caracol de Oventic, Chiapas em abril de 2018.




Fonte: Própria autoria (2018)



Fotografia 23 – Mural Zapatista “Oventik más Oventik: Ya yo no puedo vivier fuera de Oventik porque lo que a mi me gusta es cronstruir”. “Siempre muchos Oventik”. No Caracol de Oventik, Chiapas em abril de 2018.



 


Fonte: Própria autoria (2018)


 Fotografia 24 – Mural Zapatista “La Soldadera” no Caracol de Oventik, Chiapas em abril de 2018.


 

Fonte: Própria autoria (2018)

Fotografia 25 – Iniciando a organização do arquivo de Alejandro Buenrostro e Maria José Barbosa em seu antigo apartamento na cidade de Morelia, Michoacan em maio de 2018.


 




Fonte: Gastão Guedes (2018)


Contar toda esta experiência é importante por mostrar como ela fez necessária a transformação do projeto.  Um trabalho de mestrado sobre a história de outro país, baseado especificamente na literatura, sem nenhum contato com o objeto, não é mais possível depois destes contatos, desta convivência com o objeto. As memórias das pessoas encontradas animaram o estudo com a vida dos entrevistados, bem como as diversas paisagens que encontramos. Tudo começou com nosso trabalho de organização do acervo Xojobil e a descoberta do relato fotográfico de Alejandro Buenrostro. Dizem que foto contam uma história de umas mil palavras, mas minha leitura delas foi muito constrangido pela falta de contato com México. Depois da viagem, entendo muito melhor o significado delas. O acervo foi ganhando outra dimensão, criando muitas dúvidas sobre aquele enfoque inicial do discurso zapatista. O novo desafio é achar o encontro do projeto de pesquisa no cruzamento do empírico da viagem com a teoria da literatura.
            Conhecemos uma série de protagonistas nessa história dissertativa e no caminho do mestrado. Paramos e percebemos que tínhamos, de alguma maneira, alguns personagens aí importantes para compreender uma dinâmica que, para nós, se equacionará no conceito de subalternidade agrária, pleiteado por Armando Bartra em seu livro Campesindios: aproximaciones a los campesinos de un continente colonizado (2010).Também provoca reflexão sobre a  perspectiva  descolonial e de identidade como abordada pela Silvia Rivera Cusicanqui em sua obra Oprimidos pero no vencidos: luchas del campesinado aymara y quéchua de Bolivia, 1900-1980 (1984).
            Com uma nova missão de equacionar todas estas informações e relações em torno da subalternidade agrária de Chiapas, MX, retomamos a seguir nossa dissertação.










[2]  ‘La Otra Campaña’ foi um momento na história do EZLN em que se estabeleceu relações com as organizações civis, movimentos sociais e outros sujeitos políticos a nível nacional afim de mobilizar-se desde um horizonte anticapitalista e horizontal frente ao processo eleitoral de 2005.
[3] THOMPSON, E. P. Costumes em comum. São Paulo: Companhia das Letras, 1998. 528 p.
[4] THOMPSON, E.P. A miséria da teoria ou um planetário de erros: uma crítica ao pensamento de Althusser. RJ: ZAHAR, 1981.
[5] O Acervo Xojobil – BiblioChiapas tem o pontapé inicial de sua formação a partir da chegada de Alejandro Buenrostro no Brasil, mais especificamente, em Guarulhos – São Paulo, nos anos noventa. O acervo funcionou durante anos e foi consultado por variados e consagrados estudiosos dos zapatistas no Brasil. Para mais informações sobre o acervo: < http://bibliochiapas.blogspot.com/p/sobre.html > <https://www.facebook.com/bibliochiapas/>
[6] Pude apresentar um pouco desta trajetória em uma comunicação na II Semana de História na Universidad Autônoma Metropolitana de Iztapalapa, Ciudad de México em março de 2018.
[7] Um roteiro inicial da viagem pode ser encontrado no apêndice deste relatório.
[8] No capítulo I da dissertação e componente deste relatório teremos a oportunidade de conhecer essa história do ‘desplazamiento’ através do relato de vida da matriarca, a “abuelita”, como eu carinhosamente a chamava, dona Maria Luisa Hernández Núñez.
[9] A história do Manuel também forma parte do Capítulo I desta dissertação. Ele contou sua experiência e trajetória de vida e luta dentro do movimento indígena no estado de Chiapas. Ele também nos oferece uma convivência com sua vida atual, onde, cuida de um terreno em uma ocupação ilegal de casas na cidade de Chiapas de Corzo, trabalhando quase como se fosse um trabalhador escravo, padece de carências básicas, ele e sua família. Esta realidade também está plasmada na experiência de vida não só de Manuel, mas de todo o panorama que podemos acompanhar e observar no estado de Chiapas.