sexta-feira, 3 de outubro de 2008

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Transgénicos, a la de a fuerzas

Víctor M. Quintana S.

El embate contra la agricultura campesina e indígena en México arrecia. Hay datos para pensar que ese ataque comienza en el norte del país. Ahí convergen varios factores que tornan más vulnerable la agricultura de las comunidades campesinas: acá, los agricultores si mucho llegan a representar 15 por ciento de la población económicamente activa (PEA); la mayor producción y el mayor valor se genera en los distritos de riego, altamente tecnificados y en proceso de concentración en grandes empresarios agrícolas; hay un racismo subyacente que considera a indígenas y campesinos como lo atrasado, los acarreados, etcétera. La proximidad geográfica e ideológica con los agricultores estadunidenses genera una admiración acrítica por todos los desarrollos tecnológicos de allá y un ansia por adoptarlos, independientemente de nuestras circunstancias. Finalmente, las comunidades norteñas tienen menos agarraderas culturales y comunitarias que les ayuden a defender sus tradiciones, sus formas de organizarse, de producir, de celebrar.

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A 40 años: ¡2 de octubre no se olvida!

Gilberto López y Rivas

El día de ayer se recordó la masacre que el gobierno mexicano llevó a cabo hace cuatro décadas en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco para terminar abruptamente el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968. Este ha sido uno de los crímenes de Estado más aterradores que se registran en la historia del México contemporáneo. El ataque contra una multitud pacífica e indefensa se realizó con todos los agravantes de ley: premeditación, alevosía y ventaja, y en él participaron como autores materiales el Ejército en uniforme y sin uniforme, esto es, el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia, y los francotiradores apostados en las azoteas de los edificios próximos, los diversos cuerpos policiacos y de inteligencia de la época. Los autores intelectuales más señalados son el ex presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz; su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez; los mandos militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Estado Mayor Presidencial, así como diversos altos funcionarios de la policía y del entonces Departamento del Distrito Federal. Ninguno de los responsables materiales e intelectuales ha sido castigado por ese delito de lesa humanidad, por lo que a 40 años priva la impunidad. Este acontecimiento cimbró para siempre a una generación que guarda en su memoria una lección indeleble: la clase en el poder recurre al uso de la violencia genocida si considera amenazados sus intereses y privilegios.

Castigo a los responsables del 2 de octubre




Decenas de miles marchan al Zócalo para conmemorar la masacre

Decenas de miles de personas marcharon en la capital del país para conmemorar la masacre del 2 de octubre de 1968. El Zócalo de la ciudad de México fue abarrotado por estudiantes, amas de casa, empleados públicos e integrantes de organizaciones sociales que se movilizaron en dos contigentes: uno que partió del Museo Nacional de Antropología y otro de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

Los contingentes avanzaron por Paseo de la Reforma y las avenidas Juárez y Madero, donde se vieron pancartas en las que los manifestantes demandaban el cese de la represión gubernamental contra los movimientos sociales, libertad para los presos políticos y, sobre todo, textos en los que exigían castigo para los responsables de la masacre ocurrida hace 40 años en Tlatelolco.

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quarta-feira, 1 de outubro de 2008

Grupos afines al gobierno de Chiapas realizan marcha “espontánea” en favor de a

Trasciende que las autoridades estatales pagaron a campesinos y colonos para asistir a la manifestación, tomar las oficinas de la SCT y apoyar el polémico proyecto de la carretera

Hermann Bellinghausen

Este lunes, organizaciones afines al gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, intentaron dar un empujón político y mediático al estancado proyecto carretero que uniría San Cristóbal de las Casas y Palenque, muy anunciado y sin que parezca concretarse. Así, marcharon por las calles de Tuxtla Gutiérrez y “tomaron pacíficamente” las oficinas del centro estatal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

A explicación no pedida, el presidente del Congreso Agrario Permanente (CAP), Juan Carlos Moreno Anaya, declaró a la prensa local: “Esta marcha es una reacción espontánea de las diferentes organizaciones, ayer nos pusimos de acuerdo, toda vez que el gobernador nos da el ejemplo, al dar la cara por nosotros. Lo que nos queda es respaldar moralmente al gobernador y pedir la destitución de Luis Téllez Kuenzler” (titular de la SCT), así como la de su delegado en Chiapas, Ernesto Jáuregui Asomoza.

Esta aguerrida marcha en apoyo al gobierno del estado fue realizada por “organizaciones indígenas y productivas de diversos municipios”, aunque no necesariamente de las localidades afectadas por los desarrollos turísticos. Los manifestantes demandaron a la SCT “cumplir” sus promesas.

La acción se dio en el contexto de una solicitud de presupuesto millonario para infraestructura, hecha por el gobierno de Chiapas al Congreso de la Unión. Busca resolver una situación de déficit en las dependencias. Según fuentes en Tuxtla Gutiérrez dignas de crédito, no hay trabajador del gobierno del estado que no se queje de que cada mes recortan sus partidas; en algunos casos hay recortes de 50 por ciento del presupuesto anual de cada dependencia.

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