quinta-feira, 21 de junho de 2012

El desarrollo del movimiento estudiantil "#YoSoy132" en México

Una visión sobre el alzamiento estudiantil pacífico

El desarrollo del movimiento estudiantil "#YoSoy132" en México

Los Brigadistas-UNAM
Rebelión

Antecedentes

Durante más de 6 años, Televisa se dedicó a promover la imagen de Enrique Peña Nieto (EPN) preparando el terreno para que fuera el siguiente presidente de esta nación. Por largos periodos, Peña salía en la televisión cada semana con cualquier pretexto, muchas veces con cargo al erario público del Estado de México (donde él gobernó de 2005 a 2011), y otras veces en programas “sociales” porque en 2008 se casó con una actriz de telenovelas. Al mismo tiempo, el PRI ha mantenido bien aceitadas sus redes de influencia para asegurar votos a través de la coerción y compra de voluntades, usando recursos públicos de los estados en los que gobierna ese partido, preparando como siempre, el fraude electoral que de ninguna manera se reduce a las trampas que hacen sus huestes el día de la elección.



Al seno del movimiento democrático, Peña Nieto ha sido identificado como uno de los gobernadores más represivos de los últimos años, principalmente por el operativo contra los campesinos de Atenco en mayo de 2006, en el que se allanaron multitud de viviendas, golpeando salvajemente y deteniendo a hombres y mujeres. Decenas de mujeres fueron violadas en el traslado a los penales, dos jóvenes fueron asesinados y muchos pobladores y activistas solidarios estuvieron encarcelados varios años. El gobierno de Peña se ensañó con los dirigentes y logró aplicarle una pena de 112 años de prisión a Ignacio del Valle, misma que luego se logró echar atrás gracias a la presión social a través de la Suprema Corte, a pesar de los intentos de los funcionarios peñistas que hasta el último momento trataron de evitar que salieran de la cárcel aquellos campesinos. ¿Cuál era el grave delito de esos hombres y mujeres del campo mexicano? Haber defendido su tierra frente al intento de despojo para construir en ellas un aeropuerto que sería un jugoso negocio para funcionarios y grandes empresarios.

Orgulloso de su obra, un par de meses después de aquel mayo sangriento, Peña Nieto declaró en Estados Unidos que él era el responsable y organizador de ese operativo que requirió la coordinación de las fuerzas represivas federales y estatales (es decir, de los panistas y de los priistas) en dos poblados simultáneamente. En varias ocasiones reiteró lo anterior, la última de ellas hace unas semanas en la Universidad Iberoamericana. Nunca se imaginó que ese hecho pudiera poner en riesgo su llegada a la presidencia, largamente anhelada y preparada.

Las campañas electorales

Aun antes de que formalmente empezaran las campañas electorales, Peña Nieto demostró que sin el auxilio de sus apuntadores y sus tarjetas, es bastante ignorante, inculto y prepotente. No supo decir cuáles eran los tres libros que han marcado su vida (si es que existen), no conoce el precio de las tortillas y no pudo decir cuál es el monto del salario mínimo en el país que quiere gobernar. Todos estos errores le valieron críticas muy fuertes en el medio cultural y que la comunidad de tuiteros y feisbukeros lo hiciera pedazos. Su mujer y su hija ayudaron a sus críticos expresando comentarios despectivos hacia la prole y los indios.

Sin embargo, en aquella dinámica no se alcanzaba a ver la trascendencia del regreso del PRI al poder. A nuestro juicio, su ignorancia no es lo más peligroso, sino el fortalecimiento de la represión a las protestas sociales, el despojo de los que menos tienen en beneficio de los dueños del dinero y toda la política económica y social que representa el PRI, además de la corrupción y la ratería de sus integrantes.

Pese a todo, la fuerza de la maquinaria priista para controlar y mover grandes cantidades de gente, la campaña de medios y las promesas de siempre, habían mantenido a EPN en el primer lugar de las preferencias electorales, con una diferencia porcentual muy amplia.

La panista Josefina Vázquez Mota es la candidata de la derecha y, aunque al principio generó cierta simpatía popular, sobre todo por ser mujer, sus tibios deslindes de algunos aspectos de la política de Calderón no le alcanzaron para mantener esa simpatía y muy pronto quedó evidenciado que representa lo mismo que los dos últimos gobiernos, lo que condujo a su caída en las preferencias electorales del segundo al tercer lugar.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por su parte, entró a esta contienda con una campaña a nuestro juicio terrible, centrada fundamentalmente en borrar la imagen de violento que alentó en su contra la campaña negra lanzada por empresarios, televisoras y panistas en vísperas de las elecciones de 2006. Enarboló la construcción de una república amorosa, tendió su mano amiga hasta a Salinas (su enemigo acérrimo), y juró que no albergaba ningún odio en su corazón. El asunto no quedó en el discurso reconciliador y amoroso, sino que llegó a acuerdos con las organizaciones empresariales, prometiéndoles no subirles los impuestos, mantener la política macroeconómica dictada desde el Banco Mundial, respetar las inversiones privadas en sectores estratégicos, mantener la autonomía del Banco de México, etcétera. Muchos de estos acuerdos con los empresarios se convirtieron en pactos escritos que AMLO firmó para demostrar que no cambiará de opinión al llegar al poder.

Además de dar marcha atrás en el programa que había levantado años antes, renegó hasta de uno de los libros que publicó fundamentando ese programa (diciendo que en realidad se lo escribieron los intelectuales que lo apoyan), y lanzó una serie de promesas incumplibles, como la de generar un millón 200 mil empleos al año sólo usando los recursos que liberará al acabar de un plumazo con la corrupción de funcionarios en todo el país.

El inicio de la movilización

El panorama anterior no parecía que fuera a cambiar antes del 1 de julio, de manera que la perspectiva era que EPN llegara a Los Pinos de manera holgada e incuestionable desde el punto de vista de las reglas del juego electoral en el país. Fuera de ese terreno, algunas organizaciones mantuvimos la denuncia de lo que eso representaría buscando generar las mejores condiciones posibles para enfrentar la situación que se avecinaba.

La liebre brincó por donde menos lo esperaba EPN y todo el PRI: en una visita del candidato a la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo, una universidad privada, muy costosa, propiedad de padres jesuitas. Una parte importante de los estudiantes de esa institución se organizaron para manifestar su repudio a Peña Nieto, pero muchos no pudieron entrar al auditorio porque el candidato había llenado todas las butacas cercanas al estrado con jóvenes acarreados para que en la televisión sólo se escucharan aplausos y vítores. Fuera del auditorio, los inconformes se llenaron de indignación al escuchar a Peña reivindicar nuevamente el operativo en Atenco, cuestionado por los estudiantes que lograron entrar. Con una manta que apuntaba “Atenco somos todos”, con multitud de carteles y consignas, los estudiantes lo esperaron afuera del auditorio, mientras su equipo se metía entre los edificios buscando una salida más decorosa para el candidato, sin conseguirlo.

La acción de una masa de estudiantes expresando públicamente su repudio al candidato, generó de inmediato un cambio en la situación, rompiendo la inercia creada hasta entonces y abriendo una puerta para alterar el curso de los acontecimientos. Pero el asunto no quedó ahí. Ese mismo día las dos principales televisoras dieron información manipulada, minimizando la dimensión del acto de repudio; el presidente del PRI afirmó que los asistentes al acto no eran estudiantes sino provocadores y exigió una investigación a fondo. Al día siguiente, una cadena nacional de periódicos (Organización Editorial Mexicana) señaló a 8 columnas “Triunfo de EPN en la Ibero pese a boicot orquestado”, comentaristas en la radio criticaban a los jóvenes, y de inmediato empezaron a recibir amenazas algunos de los estudiantes que encabezaron el repudio. Es decir, hicieron lo que siempre hacen para manipular a la opinión pública y acallar protestas.

Un puñado de estudiantes de La Ibero dieron una rápida y valiente respuesta a esta campaña haciendo público un video en el que 131 estudiantes iban diciendo uno a uno su nombre y mostrando su credencial de elector y su credencial de estudiante, para demostrar lo genuino de su protesta.

La primera marcha antiEPN

Desde antes de los acontecimientos en la Ibero, había empezado difundirse en las redes sociales una convocatoria a una concentración para distribuir propaganda anti Peña Nieto, que se realizaría el 19 de mayo en el Zócalo de la Ciudad de México. Es incuestionable que el acto de repudio a EPN en la Ibero y las amenazas contra los participantes, hicieron crecer esa convocatoria que tomó la forma de primera gran marcha antiEPN.

Una parte importante de los perredistas del DF, e incluso algunos intelectuales progresistas, llamaron a no marchar argumentando que el PAN estaba detrás de la convocatoria, que era una provocación, que habría hechos violentos y que el objetivo era presentar a AMLO como violento. En el otro extremo del espectro político, algunos grupos estudiantiles convocaron a no marchar argumentando que esa movilización favorecía el proceso electoral y que había que estar en contra de todos los partidos, no nada más del PRI.

De hecho, en la UNAM, fueron pocas las fuerzas políticas que convocamos a esa marcha con determinación. El viernes 18 de mayo, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, publicó un desplegado contestando las declaraciones de EPN en la Ibero y sumándose a la convocatoria de la marcha, agradeciendo a los estudiantes su apoyo y su ejemplo.

La marcha fue fundamentalmente estudiantil, con una fuerte participación de estudiantes de la UNAM, del Poli y de otras instituciones públicas, pero también de varias instituciones privadas. Fue muy grande, muy festiva, sin hechos violentos y claramente contra Peña Nieto y todo lo que el PRI representa. En varios carteles se recordaron las principales represiones populares realizadas por los priistas: Tlatelolco (1968), el halconazo (1971), Aguas Blancas (1995), Acteal (1997), Atenco (2006).

La marcha mostró que en la batalla contra la imposición de EPN se agrupan tanto compañeros que van a votar por López Obrador, como compañeros que no piensan votar, y es fundamental saber mantener la unidad de esta masa.

#Yosoy132

Inmediatamente después del video de los 131 estudiantes de la Ibero, se conformaron varios colectivos, entre ellos, Yo soy 132 integrado por estudiantes de varias universidades privadas, como Itam, Anahua, el Tec y la propia Ibero, al que se incorporaron también estudiantes de instituciones públicas como la UAM y la UNAM a título personal, es decir, sin ninguna representatividad.

Aun cuando este colectivo hizo grandes esfuerzos por centrar sus exigencias única y exclusivamente en la democratización de los medios de comunicación, la gran mayoría de los jóvenes que asistieron a los actos que ellos convocaron le imprimieron a cada uno el carácter de protesta contra EPN y el PRI. Así sucedió, por ejemplo, en la Estela de luz (monumento a la corrupción y el despilfarro del gobierno panista de Calderón), donde además surgieron varias iniciativas de reuniones para iniciar la organización estudiantil.

Casi todas las universidades públicas y privadas, terminaron el semestre a finales de mayo o principios de junio. La ausencia de jóvenes en sus centros de estudio ha hecho que las pocas asambleas realizadas en cada escuela y facultad, sean pequeñas y hasta ahora ha permitido que la tendencia más moderada de estudiantes de la UNAM y el Poli, muy identificada con los alumnos de universidades privadas, se monte permanentemente en cualquier intento de organización, como la asamblea interuniversitaria, y que sean ellos quienes constantemente estén dando declaraciones a la prensa, siempre tratando de limitar la acción estudiantil a la vigilancia electoral o a la organización de debates entre los candidatos, haciendo borroso el contenido antiEPN del naciente movimiento.

Las maniobras antidemocráticas y burdas de esta tendencia, han llegado al extremo de cerrar las asambleas, dando y quitando votos a su arbitrio, evitando la presencia de estudiantes que no sean voceros, levantando durante horas listas y listas de los que desean ingresar para luego decidir que no entren, manteniendo fuera a estudiantes de universidades estatales que viajan horas para llegar a esas reuniones y luego no se les permite participar, y un largo etcétera.

A pesar de ello, el contenido real del movimiento se ha expresado una y otra vez en los hechos: anti Peña Nieto, anti Neoliberal, y en contra de la vuelta al poder del viejo régimen priista.

Perspectivas

Este movimiento se ha levantado contra Peña Nieto y eso ya no se lo quita nadie. Los jóvenes y demás sectores de la población que se agruparon en la segunda marcha antiEPN el 10 de junio, misma que al menos duplicó la cantidad de asistentes a la primera (que ya había concentrado a decenas de miles de jóvenes), lo demostraron fehacientemente. Las marchas se han extendido a unas 15 ciudades de los estados de la República Mexicana, con actos de repudio en muchas más ciudades, y desde el acto en la Ibero, prácticamente no ha habido un acto electoral de EPN sin una manifestación de repudio, así sea la acción valiente de un puñado de jóvenes o un acto masivo. Pese a que los priistas han respondido con golpizas brutales a estas manifestaciones, no han podido evitar que se sigan desarrollando.

En el otro extremo, organizaciones que se sienten desplazadas han hecho intentos de separación, por ejemplo, convocando a una marcha paralela el 10 de junio, misma que no sólo resultó muy pequeña en comparación con los 100 mil asistentes a la marcha antiEPN, sino que además tuvo que esperar horas para llegar al zócalo porque la otra marcha no terminaba de salir y varios de los contingentes estudiantiles agrupados inicialmente por ellos, acabaron participando en las dos marchas.

Nosotros asumimos que hay que saber mantenerse dentro de este movimiento para fortalecer su carácter antineoliberal y darle continuidad más allá del proceso electoral, imprimiéndole toda la fuerza posible para que se genere la mejor correlación de fuerzas que se pueda generar para el futuro inmediato. Y eso pasa por saber mantener la unidad de masas, preparando las condiciones para que el contingente estudiantil retome sus propias formas de organización y desplace a quienes se han montado en la estructura actual para hablar a su nombre.

La independencia de este movimiento respecto a todos los partidos, es otra de sus grandes virtudes. Aquí no puede venir AMLO a decir “váyanse a su casa” o “el que me contradiga es un traidor” como lo hizo en el proceso electoral anterior. Si gracias a la fuerza contra EPN desplegada por este movimiento, llega López Obrador a la presidencia, tenemos completa independencia para exigirle lo que se decida al seno del movimiento pues no estamos sujetos a sus designios ni a su movimiento de regeneración nacional (morena). En otro caso, de consumarse la imposición de Peña Nieto, no será el PRD quien determine qué hará este movimiento, desarmando el descontento popular para que no resulte peligroso, como lo hizo AMLO hace 6 años.