segunda-feira, 27 de outubro de 2008

As flores que rompem os muros - Silvia Ribeiro

Maputo, Moçambique. De todos los rincones del planeta llegaron las gentes de la tierra a esta ciudad africana, para la quinta Conferencia Internacional de La Vía Campesina. Son más de 600, entre delegadas y delegados de más de 130 organizaciones en los cinco continentes, y un centenar de personas de apoyo, necesarios para la delicada y al mismo tiempo sólida arquitectura de esta red campesina global. Desde su fundación en Mons, Bélgica, donde se reunieron campesinos rebeldes europeos que se niegan a aceptar la extinción a la que los quiere condenar el “desarrollo”, con los que desde América Latina y Filipinas resistían la cara más brutal de la explotación causada por el mismo modelo de agricultura industrial, han pasado 15 años. La Vía Campesina ha florecido y se ha expandido por todo el mundo desde sus raíces, convirtiéndose en el movimiento campesino mundial de referencia. Es la hora de África: desde la última conferencia han pasado de tres a 12 organizaciones en el continente, al tiempo que las trasnacionales de los agronegocios afilan los colmillos para devastar la agricultura campesina con iniciativas como la Alianza para Revolución Verde en África.

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